“Ética aplicada y democracia radical” de Adela Cortina

Escrito por Luis Alfonso Prado Hurtado.

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En la línea de diálogos y debates a propósito de la democracia representativa, para estas próximas elecciones y en vista de la indiferencia surgida entre la ciudadanía, recomiendo la lectura del libro “Ética aplicada y democracia radical” de la filósofa española Adela Cortina Orts, cuya obra se ha desarrollado principalmente alrededor de temas de ética relacionados con la política y la economía.

Adela Cortina nos invita a abandonar la idea –imposible y nada práctica para los tiempos actuales– de una revuelta con pretensiones de involucrar a todos los ciudadanos a participar en la toma de decisiones políticas, pues esto únicamente ocasionaría disturbios, ya que la toma de decisiones en cuestiones de organización política le corresponde al ámbito de los servidores públicos. Pues la configuración de las ciudades modernas, las zonas urbanas, se caracteriza por un gran número de ciudadanos, en donde la libertad de elección personal y la vida individual gira en torno a satisfacer necesidades biológicas y fisiológicas: casarse, vivir en unión libre o soltería, tener hijos o adoptar o no tener, buscar un trabajo, alimentarse, atender enfermedades propias y de familiares, pasar tiempo libre, ser responsables socialmente de manera mínima votando cuando sea necesario, etc. En este sentido las instituciones y las personas que las encarnan son un avance en términos de tecnología social, pues son las responsables de ordenar y darle seguimiento a las funciones del Estado para satisfacer necesidades y solucionar problemas sociales.

La lectura del libro también alumbra la idea de que nuestra forma de educación acompaña, sin lugar a dudas, a nuestra libertad. Somos libres de escoger entre varias formas de vida, siempre y cuando lo elegido no enturbie ni se meta con la vida de los demás, no estamos obligados autoritariamente a seguir cierto estilo de vida único, por lo tanto, nuestro estilo de vida y la educación social presente nos otorga la libertad de elección de la cual gozamos: somos tan libres que incluso podemos elegir vivir en el campo, trabajar en un país extranjero, residir en cualquier Estado de la república, etc., cosa que no podríamos si la organización política y social redireccionara de manera tajante nuestras vidas  privadas (acción que sí es posible en un régimen totalitario); se protege por encima de todo la propiedad que el individuo tiene sobre sí mismo y sobre sus bienes.

La libertad laboral y de adquisición que hoy en día tenemos nos permite acceder con mayor facilidad a la tecnología (celulares, tablets, computadoras, TVs con acceso a internet; otra cosa muy distinta es el uso que cada quien hace de estos dispositivos), estudiar a través de internet, hacer publicidad rápida para pequeñas empresas y negociosos locales (esto produce una especie de equilibrio entre las grandes empresas y los comerciantes menores) y optar por la energía renovable (paneles y calentadores solares). También han surgido nuevos tipos de trabajo que se caracterizan por ser una sola persona su propio jefe y su propia empresa ya que pueden trabajar a domicilio, sin un horario necesariamente fijo ni establecimiento fijo: diseñador gráfico, quien tatúa o un experto en sistemas computacionales. Es cierto que somos parte de una jerarquía económica global en donde hay momentos que los precios de productos básicos suben, pero no vivimos en la miseria.

Para confort de las personas que participan activamente (que militan en algún partido político) o con deseos de participación política activa directa no partidista, de la mano del filósofo alemán Habermas la autora analiza la idea de “Teoría del Discurso” que consistiría en pocas palabras en diferenciar por un lado el poder creado comunicativamente y por otro lado el poder aplicado administrativamente, esto es, la voluntad política institucionalizada que lleva a resoluciones y la opinión no institucionalizada de procesos informales. La opinión no institucionalizada sería el punto clave para cierta regulación política, esta opinión surgiría de asociaciones libres que canalizaran discusiones para influir de manera indirecta en la opinión pública y en la toma de decisiones.

Las asociaciones libres tendrían como fin la publicidad informal, espontánea y no institucionalizada para que los ciudadanos con posibilidad de entrar en los discursos públicos favorecieran y promovieran intereses generalizables, al punto que los políticos terminaran tomando en cuenta las opiniones de estos grupos al momento de aplicar sus decisiones concretas.  Como ejemplo de estas asociaciones la autora nombra a los grupos religiosos, las organizaciones empresariales, las cooperativas, reuniones vecinales, las asociaciones civiles (Casa de la Cultura, revistas, periódicos) y los colectivos, sin embargo, la autora duda de los colectivos ya que tienden a ser gregarios, a aislarse y con el tiempo ser elitistas, de aquí que sea más recomendable una asociación imparcial, transparente, con posibilidad de concentrar diversos individuos, puntos de vista y varias actividades.

Para terminar el presente artículo, entre otros puntos importantes encontramos también en el libro el concepto de “individualismo” que caracteriza a las sociedades modernas, y se marca la diferencia entre un individualismo responsable ligado a reglas morales, a la equidad, solidaridad y al futuro abogando por el respeto de los derechos subjetivos de los individuos, y el individualismo irresponsable y apático, que tiende a la inacción e indiferencia. El individualismo responsable estaría de acuerdo en que la democracia en los tiempos presentes no es el gobierno del pueblo sino el gobierno querido por el pueblo.

Pueden consultar en esta misma revista otros dos textos que son parte de la aventura de mis ideas: “Diógenes y la autodeterminación amasados para tamales” texto con un toque nihilista, catártico, en ciertos puntos exagerado y mostrenco; digamos que en cierta medida fue: los últimos respiros de mi inmadura juventud. El otro texto es “Entre Modernidad y anti-Modernidad” (publicado también en la plataforma electrónica de tinte periodístico 4vientos.net) reseña de un libro que es un conjunto de conferencias del catedrático alemán Odo Marquard (1928-2015†), cuyos comentarios finales (de la reseña), viéndolo a distancia, también son exagerados. Sin embargo nunca fue mi objetivo ofender a nadie, ni crear más caos o indiferencia, así que si perdí la sensatez en esos segundos mientras escribía, pido que quien lea los artículos, lo tome con perspectiva y paciencia, que no se deje llevar, ya que cualquier texto se puede malinterpretar, tergiversar, y por lo tanto tomar como punto de partida únicamente lo malo.

Artículo basado en: Adela Cortina, “Ética aplicada y democracia radical”, Tecnos, Madrid, 2012.

-Luis Alfonso Prado Hurtado.

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